lunes, 19 de noviembre de 2012

Basquetbol: La salida de Fabián López de Banda Norte


“Me siento defraudado”

En diálogo con PUNTAL Fabián López, el ex entrenador de Banda Norte, dijo que cree que merecía que le dijeran la verdad, en la cara y en el momento adecuado. Expresó que pensó en renunciar antes, pero el cambio que tuvo el equipo en los dos últimos juegos lo había esperanzado.





La abrupta salida del entrenador Fabián López de Banda Norte trajo cola. El “Chino” dice sentirse defraudado por los dirigentes a los que considera amigos.
No juzga la decisión sino el modo cómo se lo comunicaron cuando ya tenían contratado otro técnico.

En su casa, rodeado de sus afectos, recibió ayer a PUNTAL y nos dejó su impresión de los sucedido el viernes por la noche cuando lo despidieron luego de que su equipo le había ganado a Quilmes de Mar del Plata.

- ¿Cuál es la sensación que tiene 48 hora después de que le comunicaron su desvinculación?

 - Hoy me siento defraudado. A ver,  la decisión técnica no es reprochable, me parece que es justa e incluso puedo llegar a decir que se demoró. Si la decisión la hubieran tomado antes,  hubiese estado perfecto. Es la realidad. Si la hubieran tomado después del partido con Ciclista, después de jugar ese partido espantoso, hubiera sido hasta justa.
Siento que ahora no era el momento porque nos venía un fixture favorable porque viene Bragado, que viene último sin extranjero y sin su base y alero titular, y viene Chivilcoy, que son rivales a los que le podríamos ganar y meter tres partidos en fila y puedo asegurar que con tres triunfos podíamos estar terceros. Eso era a lo que apuntabamos con el equipo por eso era de vida o muerte ganarle a Quilmes.

Y más duro fue enterarse que ya había un entrenador contratado antes que yo lo supiera, eso realmente no duele como entrenador sino duele muchísimo como amigo.
Aparte, 16 años como profesional en el club no merecen ese trato. Yo estuve 12 años como jugador profesional y dirigí durante 6 años, dejando “la vida” por la institución y creo que no merecía ese trato.

Creo que merecía que me dijeran la verdad, que me lo dijeran en la cara y en el momento adecuado.

- ¿Cómo tomó la decisión?

- Sorprendentemente estoy tranquilo. Tengo la conciencia tranquila porque se hizo todo para que esto mejorara y el triunfo ante Quilmes para mi fue una bendición del cielo.
Realmente poder ver que los chicos podían jugar como nosotros pensabamos que lo podían hacer y ganar el partido, a mí me puso muy contento y hasta el día de hoy estoy contento.

Es un plantel al que le tengo muchísimo aprecio y se los había dicho a ellos a la mañana, que les iba a pagar cervezas a todos porque ellos merecían un premio por ganar un partido donde teníamos todas las de perder y lo conseguimos.

- La primera impresión que se tuvo, sobre todo a la hora de la conformación, es que se estaba ante un equipo muy bien conformado, pero por distintas circunstancias que se fueron dando esa imagen se fue desdibujando.

- Sí, es una realidad. El equipo estaba armado para más. Este es el equipo que yo había soñado dirigir toda la vida. Volver a dirigirlo a Lucas Barlasina y tenerlo al “Checho” Titarrelli, era algo por lo que los jodí toda la vida a los dirigentes.

Y estaba para más, hubo circunstancias como que Derrick Miller no llegara en tiempo y forma para la pretemporada, que llegara cuatro días antes Nwankwo y en fuera de forma, que se fuera al otro día, que al tiempo se sumara Miller totalmente fuera de estado.

Haber jugado nueve partidos y tres de ellos sin extranjero y otros tres con un 
estadounidense con sólo veinte minutos en cancha porque sus condiciones físicas no le daba para más fue un handicap terrible que dimos y eso antentó contra el equipo y evitó que se consolidara.

También en cierto que cuando Miller tomó forma física y estuvo bien, jugamos los dos peores partidos de la temporada contra Instituto y Ciclista en casa. Sobre todo contra Instituto, que fue un poco el punto de inflexión y que prácticamente nos noqueó.

Después de esos dos partidos yo ya tenía la decisión de dejar el plantel porque esas derrotas dolieron mucho. Lo hablé con el cuerpo técnico y con los pocas personas que quedaban cerca nuestro y con algunos jugadores inclusive y todos entendían que les estabamos dando el trabajo suficiente y que iba a cambiar la cosa.

Es lo que vimos en Trelew. Te imaginás jugar un partido luego de recibir un masazo al enterarnos que nuestro extranjero estaba roto. Sin embargo,  jugamos unos de los mejores partidos de la temporada, lo cerramos mal y lo perdimos muy ajustadamente, pero ahí vimos que la cosa cambiaba.

Perdimos pero los jugadores volvieron contentos, se empezó bien la semana y sentíamos que lo que queríamos hacer era posible y que lo podíamos hacer. Y esto culminó con el partido ante Quilmes donde fue el mejor partido nuestro.

- ¿Cree que faltaban algunos otros juegos para terminar de consolidar esa levantada?

- Yo creo que sí, en estos tres partidos que venían podíamos definir nuestra suerte. Nosotros estabamos, si bien no era la que queríamos, a dos puntos del líder, aunque también es cierto que estamos a uno del último.
No es real la sensación que tenía la gente de Río Cuarto que estabamos quebrados y lejos de todos. Vos mirás la tabla y estamos un punto de Quilmes y ellos hicieron la misma campaña que nosotros y las decisiones que se tomaron en el club de Mar del Plata son totalmente diferentes a la que tomó Banda Norte.

Creo que nos equivocamos y que armamos un equipo soñado y tener todos tantas expectativas nos llevó a desviarnos a la realidad.

Pero yo creo que se está a tiempo, el equipo lo está y no va a cambiar mucho porque tiene los mismos jugadores y, cuando ellos jueguen bien, el equipo va a ganar.

Había que darles tiempo y nosotros no supimos darnos ese tiempo con algunas victorias, por eso digo que el partido contra Instituto fue el traspié que más dolió en esta temporada porque perder con Ciclista estaba en los planes porque es el mejor equipo de las dos últimas temporadas, e Instituto era un rival ganable y nosotros veníamos de jugar muy bien en San Francisco, entonces creímos que ahí iba a empezar otra historia y realmente fue todo lo contrario. Ese partido nos condenó a todo lo que vino después que fue la peor parte del equipo.

- La llegada de un nuevo entrenador puede terminar de consolidar lo bueno que se estaba jugando.

- Va a andar mucho mejor el equipo, yo no sé si el director técnico que viene le va a cambiar el estilo o no, depende de la forma de juego que él quiera imponer, pero el equipo va a andar bien.

Cuando las pelotas entren, el equipo va a ganar. Cuando los chicos se tranquilecen y jueguen al potencial que ellos pueden van a andar bárbaro.
                                                                                                                                   

Darío Pablo Palacio / elpuntal.com.ar

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