domingo, 7 de octubre de 2012

Windsurf: 3º Fecha Grand Prix Argentino – Abierto Miramar 2012 - Día 1



Por Manuel Ruiz

Día 1
Mariano Reutemann (Foto: Agencia Cordoba Deportes/ Facebook)



Ayer sábado se llevó a cabo la primera jornada de la 3º fecha del Grand Prix Argentino de Windsurf en Miramar, sobre las aguas de la laguna de Mar Chiquita.

El evento comenzó muy temprano en la mañana del sábado, más temprano de lo previsto quizás demasiado, ya que la tormenta de viernes por la noche, complico las instalaciones del Parque cerrado, ubicado en la Playa principal de la ciudad. Los 100 milímetros acaecidos y los vientos fuertísimos, se ensañaron, entre otras cosas, de la carpa central, donde los timoneles guardan las tablas y velas.


Las 12.00 hs. era la hora para que finalizaran las inscripciones de los raiders que deseaban participar de esta fecha, pero por esos inconvenientes climáticos, por las distancias a recorrer para llegar a Miramar (desde Córdoba toda, Santa Fe, Buenos Aires, San Luis), este se extendió para poder incluir a la máxima cantidad de competidores posibles.

 En setenta y siete timoneles cerró la planilla, con la particularidad de ser tan sólo seis benditas y valientes mujeres, divididas en las cinco categorías habilitadas para navegar.

Luego de las explicaciones de trayectos y diseño de la cancha de regatas e instrucciones sobre boyado, equipación, penalidades en la reunión de timoneles, fue turno de que las tablas ingresen en el agua salada de Ansenuza, para crear una maravillosa paleta multicolor con el agua como base y el  cielo como lienso. Cuadro imperceptible con las cámaras que se posaban para dibujarlo digitalmente. Una toma es inerte. Una sólo toma es insuficiente.

Fuera del agua, la familia del windsurf, esperaba las definiciones de este primer día de competencia junto a algunos lugareños que se acercaban a ver qué pasaba dentro de la mar. Quizás hubiesen sido muchos más, si el día hubiese acompañado como para pasar un día de playa pleno. El sol se asomó tímidamente alrededor de las 18.30,  sobre el final de la jornada, para reflejarse tenuemente sobre la laguna. Y nada más que eso.

Presencia oficial con la visita del Intendente de Miramar y el Secretario de Turismo, en una torneo que pone en el agua a dos timoneles olímpicos. Mariano Reutemann y Jazmín López Becker, ambos en RS:X, la categoría en la cual representaron a la República Argentina en Londres 2012.

Ambos se encuentran en familia, son sus compañeros, amigos de circuito. Pero además, y sin buscarlo, destilan prestigio, acaparan miradas. El rosa de sus velas, el logo oficial de los Juegos, los cinco anillos al lado de sus apellidos los ubican en el pedestal que merecen estar. Humildes, muy humildes y atentos rockstars de este deporte.

Un primer día que tuvo lo que tenía que tener, organizado como se debe fuera del agua, como nos anticipaba Franco Ferreyra, su organizador. Va de a un lado a otro, cargado de Powerades azules hacia el gomón, para meterse mar adentro y asistir a los timoneles allá, lejos, en la cancha de regatas. ¿Todo bien? Pregunta con la antena del handy en la boca, y trata de reírse sin que se le caiga el intercomunicador, con una capacidad increíble. Afuera, llueve y va llover.

Los raiders almuerzan en un restaurant al lado del parque cerrado. Los acompañantes también. Bebidas hidratantes y fruta, para cuando salen del agua antes de ingresar.

Las chicas, que son madres, esposas de los que juegan con el viento en el agua, anotan nombres, copian resultados, imprimen, ayudan a sacar a los chicos del agua con sus tablas, van y vienen a las camionetas a buscar algo que se les olvido. Están.

Los oficiales, jueces, cambian banderas, cargan boyas. Naranjas grandes. Blancas también. Llenan bidones de cinco litros con arena, para que hagan peso. Hablan con el megáfono. Ayudan a sacar a sus hijos y a los otros timoneles del agua. Están.

Es ecuánime, puede faltar cualquier cosa, pero todos tienen como oración predilecta el ojalá haya viento. Que sople. Que San Viento no falte, porque sino, todo queda en vano. Esa deidad que al común de las personas le molesta, le incomoda, lo llevaría la hoguera por pagano,  encuentra acá a sus feligreses. Es alabado en un ritual que va a tabla y vela sobre el agua salada que dicen alguna vez lloró la bella aborigen Ansenuza. Si hay viento, están tranquilos.

Y yo no entiendo porque en vez de dos pares de zapatillas no me traje ojotas, si al fín y al cabo iba a trabajar desde la arena. Primera enseñanza de las tantas que tendré y que ya tuve, por cierto, de estos, los que doman el viento.

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